Revista de Investigación Valdizana, ISSN: 1995 - 445X (Versión Digital)
https://doi.org/10.33554/riv.14.4.614

El Marx profeta, humanista y científico a través del análisis del Manifiesto y su vigencia

The prophet, humanist and scientific Marx through the analysis of the Manifesto and its validity

 

Frank Huamaní-Paliza1,a,*

1Universidad César Vallejo, Lima, Perú; Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, Perú

E-mail: afrankurt1994@gmail.com

Orcid ID: *https://orcid.org/0000-0003-3382-1246


Recibido el 31 de enero de 2020

Aceptado para publicación: 20 de octubre de 2020


Resumen

La presente investigación analiza la vigencia y trascendencia de los postulados de Carlos Marx a través de su obra el Manifiesto del Partido Comunista en la sociedad actual. Todo ello mediante el análisis de diversos fragmentos tomados de su obra y de diversos autores postmarxistas. Haremos una deconstrucción sus principales propuestas para comprender por qué se ha convertido en uno de los manuscritos más significativos de la historia. Este análisis nos va a permitir establecer los tres papeles principales que jugó Marx en la historia; el humanista, científico y profeta, para ello analizaremos diversos dispositivos culturales del postmarxismo. La metodología que utilizamos fue la hermenéutica y los resultados nos permiten establecer que los postulados de Carlos Marx se encuentran más vigentes que nunca, en este contexto de ultraglobalización, neoliberalismo y posmodernismo.

Palabras Clave: manifiesto, Marx, postmarxismo, capitalismo, cultura.

Abstract

This paper analyzes the validity and transcendence of Carlos Marx's postulates through his work "The Manifesto of the Communist Party" in today's society. All this through the analysis of various fragments taken from the work of Marx and various authors of postmarxism. We will make a deconstruction of its main proposals to understand why it has become one of the most important books in history. This analysis will allow us to establish the three main roles Marx played in history; the humanist, scientist and prophet, for this we will analyze various cultural devices of postmarxism. The methodology we use is hermeneutic and the results allow us to establish that Carlos Marx's postulates are more valid than ever, in this context of ultraglobalization, neoliberalism and postmodernism.

Keywords: manifesto, Marx, post-Marxism, capitalism, culture.


“Mediante la explotación del mercado mundial, la burguesía ha dado un carácter cosmopolita a la producción y al consumo de todos los países. Con gran sentimiento de los reaccionarios, ha quitado a la industria su base nacional. Las antiguas industrias nacionales han sido destruidas y están destruyéndose continuamente. Son suplantadas por nuevas industrias, cuya introducción se convierte en cuestión vital para todas las naciones civilizadas, por industrias que ya no emplean materias primas nacionales, sino materias primas venidas de las más lejanas regiones del mundo, y cuyos productos no sólo se consumen en el propio país, sino en todas las partes del globo. En lugar de las antiguas necesidades, satisfechas con productos nacionales, surgen necesidades nuevas que reclaman para su satisfacción productos de los países más apartados y de los climas más diversos. En lugar del antiguo aislamiento y la autarquía de las regiones y naciones, se establece un intercambio universal, una interdependencia universal de las naciones. Y esto se refiere tanto a la producción material, como a la intelectual. La producción intelectual de una nación se convierte en patrimonio común de todas”.

Marx & Engels, 1985, p. 40

Introducción

El Manifiesto del Partido Comunista fue escrito hace más de 170 años en Europa. Es uno de los manuscritos más leídos, difundidos, criticados, prohibidos, investigados y sobre todo influyentes de la historia de la humanidad. La figura de Carlos Marx ha sido analizada de distintas maneras, pero en esta oportunidad haremos un análisis deconstructivo de los tres principales papeles –que a nuestro entender– jugó Carlos Marx en la historia de la humanidad; el humanista, el profeta y el científico. Esos tres roles los sustentaremos con algunas citas de su más difundida obra, el Manifiesto del Partido Comunista y algunas reflexiones de diversos autores del denominado postmarxismo. La pregunta que nos planteamos es: ¿Cuáles son los papeles que jugó Carlos Marx en base a su obra cumbre el Manifiesta del Partido Comunista y cuál es su vigencia en la actualidad?

Cuando nos referimos al “Marx científico” nos referimos al autor que buscó desentrañar de manera minuciosa y amplía la lógica económica y sobre todo cultural del sistema capitalista, ya que, –a nuestro entender–, fue el primer autor que analizó el rol de la superestructura en el auge y avance del sistema capitalista en el mundo. El “Marx humanista” se preocupa por el futuro de la humanidad, el cual dentro del sistema capitalista no tiene agencia y está condenado a ser un insumo de producción y principal defensor del modelo económico, lo que Marcuse llamó “el hombre unidimensional”. Finalmente, por “Marx profeta” nos referimos a los postulados analíticos que hace Marx a lo largo del Manifiesto Comunista y que infiere y describe de manera muy detallada el rol que el capitalismo y la sociedad en general desarrollarían en las décadas venideras y sobre todo en la actualidad.

El presente estudio parte del interés de la temática marxista en las diversas disciplinas en la actualidad, por ejemplo tenemos estudios vinculados al papel educativo (Peralta, Paez y Carbonel, 2019) y que desarrolla un papel integrador (Suarez-Sandoval, Cabrera y Sierra, 2019); incluso vinculado al desarrollo de habilidades pedagógicas (Santaya, Breijo y Piñero, 2019). Por otro lado tenemos los estudios que abarcan las consignas contemporáneas poscaída del muro de Berlín, ligadas al feminismo (Espasadin, 2018), la sexualidad (Gaido y Francia, 2020), el poscolonialismo (Borba y Benzaquen, 2020) y las nuevas reconceptualizaciones del marxismo en el siglo XXI (Dimarco, 2019; Londoño, 2018). Otros temas noveles que repiensan y reflexionan el marxismo en el siglo XXI (Roggerone, 2019; Carrasco, 2019) y la anhelan más concreta y ampliamente (Gómez y Vila, 2019). Por ello, nos interesó un estudio que analizara los manuscritos filosóficos de Marx (Musto, 2019), pero sobre todo el estupendo libro de Zizek (2018) sobre la vigencia del Manifiesto del partido comunista que coincidentemente fue escrito paralelamente a la presente publicación.

Por ello, reflexionamos la vigencia de los postulados de Carlos Marx en la sociedad actual, desde el análisis que hacen los diversos autores postmarxistas de los problemas de la humanidad del siglo XXI; con ello queremos reafirmar que el marxismo está más vigente que nunca, ya que permite comprender la lógica cultural del sistema capitalista en el mundo actual.

Metodología

El trabajo es eminentemente hermenéutico y bibliográfico, ya que utilizamos un libro de base llamado el Manifiesto del Partido Comunista y algunos preceptos culturales del posmarxismo para analizar la vigencia de los principales planteamientos de este autor. Previamente analizaremos el contexto en el cual lo escribió y el género literario que crearon Marx y Engels.

Análisis de datos y discusión

Contexto del autor y el nuevo género literario el Manifiesto
Sobre Carlos Marx se han hecho diversos estudios de sus influencias intelectuales y sociales, pero es en los últimos 30 años que se ha releído directamente la obra de Carlos Marx ha concitado interés sus años de juventud, a este periodo lo llaman “The young Carl Marx”. Algunos estudiosos mencionan que antes de 1843 Carlos Marx no estaba comprometido con la filosofía de la vida política moderna, sino con lo más inmediato:

Before 1843, although it is always possible to trace more or less plausible adumbrations, Marx neither was committed to the same view of, nor did he have the same interest in, the modern state. For example, his Rheinische Zeitung articles (on press freedom, wood thefts, the divorce law, and so on) are primarily concerned with the character of Prussian rule in the Rhineland and not with the nature of modern political life. The young Marx would subsequently insist that the modern state was a very different entity from its feudal and other predecessors, and that conditions in politically backward Germany (the subject of his Rheinische Zeitung articles) could provide little guidance as to its precise character. As a result, the focus of his earlier journalism could reasonably be described as somewhat parochial and limited. (Leopold, 2007, p.11)

Básicamente, sus primeros escritos cuando era columnista de un diario tienen una temática inmediata y ágil, esto sería importante –a nuestro entender– para su marco discursivo que implementaría posteriormente en el Manifiesto del Partido Comunista como género de comunicación literaria masiva.

La vida y pensamiento de Marx da un giro durante su exilio en París. Es en esta época que Francia era considerada un polvorín. La intensa organización obrera estaba en su pináculo debido al movimiento obrero organizado; esto aunado al nutrido grupo de intelectuales que buscaba teorizar lo que ocurría en dicho escenario. Es en esta Francia donde logra ver las reales consecuencias de la Revolución Industrial (cosa que Marx no pudo apreciar en Alemania) y que serían el disparador para su posterior interés político.

Además, con el inicio de la amistad con Engels se convence que los obreros son el principal agente de cambio social y que puede luchar contra el capitalismo. Por ello, muchos autores ven en Marx un giro a partir de 1845:

After 1845, although Marx remains interested in the emergence, character, and replacement of the modern state, his account of these matters is less clearly and closely associated with his philosophical anthropology. (Leopold, 2007, p. 12)

Asimismo, por esos años apreciamos un Marx más filósofo y político en su época de “Manuscritos económicos filosóficos” y las “Tesis sobre Feuerbach”. A nuestro parecer estos años constituyen una transición de un Marx filósofo a un Marx más científico.

Por ello, en 1948 Marx experimenta su mayor cambio y giro intelectual. A nuestro entender, el Manifiesto del Partido Comunista es el apogeo del Carlos Marx más político y filosófico, de un intelectual que propone una nueva lectura de la historia humana donde los obreros son los nuevos actores-agentes en el desarrollo de la historia. Ya que posterior al Manifiesto Comunista podemos apreciar un Marx más científico, que busca comprender y explicar cómo funciona el capital de manera profunda y académica que lo pudo plasmar en su obra cumbre El Capital.

Finalmente, Carlos Marx y Fredich Engels inventan un nuevo género literario llamado “Manifiesto”. Es un novel objeto discursivo el cual es sintético, directo, confrontacional, cargado de arengas, con capacidad de moverse entre la crítica y la propuesta, un texto que produce y reproduce una imagen de manera discursiva, “El proletariado”. Este texto es literario y realiza una radiografía del mundo en busca de una ideología común. Este Manifiesto captura la lógica sociocultural y económica del mundo moderno en su antagonismo constitutivo (Vich, 2018).

“Un fantasma recorre Europa: el fantasma del Comunismo” (Marx & Engels, 1985, p. 35) dice la primera línea de El Manifiesto, en esta cita apreciamos que Marx siendo materialista apela a una metáfora idealista “el fantasma”. En todo El Manifiesto apreciamos imágenes cargadas de convicción y fuerza, ideal para reafirmar ideas y provocar la deconstrucción de lo “real”. Este fantasma no es más que la igualdad de la justicia, de la liberación de los pobres y la entrada de un nuevo agente al desarrollo histórico de la humanidad, “el proletariado”. Marx le da una densidad simbólica enorme a este nuevo agente, en contraposición a la clase alta que siempre ha sido considerada el único agente de la historia. El proletariado es el nuevo actor del desarrollo de la historia de la humanidad (Vich, 2018). Zizek (2018) tiene una particular forma de interpretarlo, ya que menciona que en la actualidad el fantasma que acecha nuestra sociedad no es el del pasado, sino el espectro del futuro, en el cual el capitalismo ya no aplasta la resistencia, sino aplasta la esperanza de cualquier proyecto crítico. En suma, el fetichismo de la mercancía no está en nuestra mente, sino en la propia realidad social. Por ende, planteamos que El Manifiesto se encuentra más vigente que nunca.

El Marx humanista
A Marx le preocupaba el avance exponencial del sistema capitalista, planteaba que este sistema es la versión mejorada de todos los sistemas económicos mundiales anteriores, por ende, ha mejorado en sus procesos de captación de las relaciones económicas del mundo. Pero, Marx fue el primero en mencionar que el sistema capitalista no solo basa su desarrollo en sus cimientos económicos, sino fundamentalmente en sus cimientos culturales; es decir en la superestructura, por ello, a lo largo del Manifiesto menciona su preocupación por el futuro de la humanidad como agente de cambio. Sobre este punto (Marx & Engels, 1981, p. 25) afirmaba que “estos obreros, obligados a venderse al detalle, son una mercancía como cualquier otro artículo de comercio, sujeta, por tanto, a todas las vicisitudes de la competencia, a todas las fluctuaciones del mercado”, en el cual el rol de los trabajadores se ha reducido a una simple mercancía intercambiable, susceptible de ser prescindida y eliminada; es decir, el hombre se convierte en un indicador de producción, desalineándose de su rol social como un ser filogenético, ello se complementa con las cita siguientes: “se convierte en un simple apéndice de la máquina, y sólo se le exigen las operaciones más sencillas, más monótonas y de más fácil aprendizaje” (Marx & Engels, 1981, p. 25) y “la gran industria destruye todo vínculo de familia para el proletario y transforma a los niños en simples artículos de comercio, en simples instrumentos de trabajo” (Marx & Engels, 1981, p. 38), por ende, el trabajo –en su mayoría– en el sistema capitalista deshumaniza y nos reduce a objetos e indicadores del capital, en donde el objetivo de la producción no considera las consecuencias ni resultados.

A Marx le preocupaba el papel social del ser humano, ya que en el sistema capitalista destruye el vínculo y la lógica comunitaria y nos convierte en piezas de la producción. Todo esto lo podemos relacionar a lógica del capitalismo que esbozaron (Jameson, 1992) y (Zizek, 2011), la cual, en el siglo XXI se le puede llamar capitalismo virtual, lo que agudiza la terciarización del capitalismo y lo relaciona a la superestructura del sistema, es decir, ahora se puede considerar como un capitalismo cultural donde no solo la industria rompe el vínculo social sino que el mercado ha roto el círculo mercantil en la cual la imagen no representa al producto, sino el producto representa a la imagen (Zizek, 2003). Es decir, el mercado del siglo XXI no solo ha roto el vínculo comunitario que menciona Marx, sino también el supuesto vinculo mercantil que esbozo el sistema durante el siglo XX. Por todo ello, Marx pudo esbozar desde el Manifiesto las vicisitudes del capitalismo globalizado, lo cual se pudo evidenciar decenios posteriores.

Sobre el punto de desarticulación social de la vida del hombre, Carlos Marx dedica gran parte de sus postulados, ya que la voluntad del ser humano es construida por una sociedad en función de los interés de las clases burguesas, es decir, los valores y la educación, donde el pensamiento del ser humano está intencionalmente orientado por el capital hacia el mantenimiento del status quo, o sea, nuestra existencia no es autónoma ni libre. En ese sentido, Marx fue el primer pensador de la superestructura, “en la sociedad burguesa el capital es independiente y tiene personalidad, mientras que el individuo que trabaja carece de independencia y está despersonalizado” (Marx & Engels, 1981, p. 35) o sea:

Vuestras ideas mismas son producto de las relaciones de producción y de propiedad burguesas, como vuestro derecho no es más que la voluntad de vuestra clase erigida en ley; voluntad cuyo contenido está determinado por las condiciones materiales de existencia de vuestra clase. (Marx & Engels, 1981, p. 37)

Marx analiza y desentraña las subjetividades del capitalismo, en el cual lo cultural tiene un papel relevante en la lógica de permanencia del modelo económico, por ende hace falta buscar modificar la superestructura del modelo, para evitar que se siga replicando los valores que promueve y que son la base del sistema capitalista, “el proletariado, capa inferior de la sociedad actual, no puede levantarse, no puede enderezarse, sin hacer saltar toda la superestructura formada por las capas de la sociedad oficial” (Marx & Engels, 1981, p. 30), ello convierte al ser humano en un ser sin agencia, alienado y completamente alejado de su propia realidad y que busca vagamente continuar con el modelo conocido y establecido; es decir, el capitalismo influye en la cultura del ser humano, nos vuelve los principales agentes del sistema y somos sus aliados “involuntarios” más fieles, una interesante alegoría de los futuros postulados de Foucault (2019), o sea:

Nos pone límites para la libre determinación de ideas e iniciativas es decir “carácter miserable de esa apropiación, que hace que el obrero no viva sino para acrecentar el capital y tan sólo en la medida en que el interés de la clase dominante exige que viva. (Marx & Engels, 1981, p. 35)

Por ende, el trabajo es el mecanismo que usa el sistema capitalista para perpetuarse, o sea “el trabajo vivo no es más que un medio de incrementar el trabajo acumulado” (Marx & Engels, 1981, p. 35). Por todo ello, Marx plantea que el capitalismo es opuesto a la vida en comunidad y a la visión filogenética del ser humano, lo cual le da un valor integral al mismo.

Para el siglo XXI, cuando el capitalismo afecta a casi todos los seres humanos –y no solamente a los obreros–, este dispositivo cultural (Zizek, 2011) se llama la interpasividad. En la cual, el capitalismo cultural promueve productos que expresen sentimientos y emociones, es decir, no deja que nosotros interpretemos alguna emoción sino que direcciona sus espectáculos para que podamos sentir lo que ellos quieren que expresemos, por ejemplo: risa, temor, creencias, entre otros.

La vida “frenética” del siglo XXI hace que nos autopercibamos con una vivencia muy hiperactiva, pero en realidad nos están ocultando nuestra pasividad por los aspectos fundamentales de la vida; a todo ello Zizek, lo llamó interpasividad, “cuanto más activo sea yo, más pasivo he de ser en lugar de otro, es decir, más ha de haber otro objeto que sea pasivo en mi lugar, en mi nombre”. (2011, p. 133)

En suma, el Marx humanista se preocupó por el futuro de la humanidad, no solo como un individuo libre sino un individuo que optimice su desarrollo filogenético de la especie humana, algo que nos hace falta con suma urgencia en esto días. Este rol humanista fue uno de sus principales preocupaciones de Marx.

El Marx científico
Este rol que Marx asumió es el que busca comprender de manera amplia y minuciosa la lógica económica y sobre todo social del capitalismo. Marx plantea que este sistema económico se estructura en una nueva forma de control del excedente en la cual abarca a toda la sociedad en general y a todas las disciplinas laborales, es decir:

La burguesía ha despojado de su aureola a todas las profesiones que hasta entonces se tenían por venerables y dignas de piadoso respeto. Al médico, al jurisconsulto, al sacerdote, al poeta, al hombre de ciencia, los ha convertido en sus servidores asalariados. (Marx & Engels, 1981, p. 20)

En suma, el centro de la sociedad va a ser el intercambio económico, pero este intercambio no va a ser igualitario, ya que la lógica del capital es la desigualdad, porque “la burguesía suprime cada vez más el fraccionamiento de los medios de producción, de la propiedad y de la población. Ha aglomerado la población, centralizado los medios de producción y concentrado la propiedad en manos de unos pocos” (Marx & Engels, 1981, p. 23). Es decir, ha dejado de lado toda connotación social en el desarrollo humano y ha dado paso a un materialismo económico que se ve reflejado en las relaciones de producción desiguales, ya que “la burguesía ha desgarrado el velo de emocionante sentimentalismo que encubría las relaciones familiares, y las ha reducido a simples relaciones de dinero”. (Marx & Engels, 1981, p. 20)

Pero este sistema económico se encuentra enraizado por una relación de poder, que abarca el control del capital y de la propiedad; dichas relaciones son imperceptibles y muchas veces invisibles, debido a la magnitud de su expansión, es decir, “ha creado fuerzas productivas más abundantes y más grandiosas que todas las generaciones pasadas juntas” (Marx & Engels, 1981, p. 23), o sea “ser capitalista significa ocupar no solo una posición puramente personal en la producción, sino también una posición social. El capital es un producto colectivo; no puede ser puesto en movimiento sino por la actividad conjunta de muchos miembros de la sociedad y, en última instancia, solo por la actividad conjunta de todos los miembros de la sociedad” (Marx & Engels, 1981, p. 34). Sobre este último punto, el trabajador al formar parte del sistema replica y fortalece la lógica del capital, es decir, sus “victimas” son sus mejores defensores, porque “la burguesía proporciona a los proletarios los elementos de su propia educación, es decir, armas contra ella misma” (Marx & Engels, 1981, p. 28), o sea, las relaciones de poder masifican y aseguran la continuidad del modelo, y eso se establece por relaciones de poder de abajo para arriba. En consecuencia, el sistema capitalista viene a ser el modelo más complejo que se ha instaurado en la historia de la humanidad. Por todo ello, una de las más grandes preocupaciones de Marx es comprender de manera minuciosa la lógica capitalista con el objetivo de buscar repelerlo y combatirlo por la humanidad.

De ese modo, este Marx busca desentrañar las dinámicas del capitalismo y determinar que está debajo del consumo y de la producción de la mercancía. Ello lo pudo reflejar posteriormente en su obra cumbre denominada El Capital, en el Manifiesto es el rol que menos desarrolla y asume.

El Marx profeta
Sobre el Marx profeta a nuestro parecer constituye uno de sus más impresionantes roles, ya que muchos segmentos del Manifiesto comunista es una perfecta radiografía de las relaciones económicas de poder en la actualidad; asimismo pudo inferir las disputas, luchas y el importante papel que cumpliría el socialismo y el partido comunista en la historia mundial del siglo XX. Ello lo vemos en su primera línea, “un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo” (Marx & Engels, 1981, p. 16), cuando Marx escribió el Manifiesto el comunismo tenía seguidores, pero aún no se posicionaba como un actor social masivo. Es recién en décadas venideras que empezó a masificarse en Europa, por ello lo complementa con la siguiente frase, “el comunismo está ya reconocido como una fuerza por todas las potencias de Europa” (Marx & Engels, 1981, p. 16); avizora todo el papel relevante que jugará el socialismo en el siglo XX y XXI.

Otro de los temas que pudo determinar en el panorama global es el papel de la industria capitalista en el globo, “La gran industria ha creado el mercado mundial” (Marx & Engels, 1981, p. 19), y “el desarrollo del comercio, de la navegación y de los medios de transporte por tierra” (Marx & Engels, 1981, p. 19), ya que para 1848 el capitalismo tenía pocas décadas de haberse iniciado, aún no era un fenómeno mundial, cuestión que se logró a lo largo de todo el siglo XX, con el desarrollo mundial de la economía, que obliga y subsume a todas las pequeñas y medianas industrias y las obliga a integrarse al mercado global, en ella, obligan a la producción en masa, a la tercerización de la contratación, a la formación de redes de dirigencia, tal como lo reflejo en las siguientes citas, “recorre el mundo entero. Necesita anidar en todas partes, establecerse en todas partes, crear vínculos en todas partes” (Marx & Engels, 1981, p. 21); asimismo, “el aislamiento nacional y los antagonismos entre los pueblos desaparecen día a día con el desarrollo de la burguesía, la libertad de comercio y el mercado mundial” (Marx & Engels, 1981, p. 39); por ende, Marx infirió la globalización y mundialización del capitalismo tardío aposteriori.

En este punto, el capitalismo actual llamado “postfordista”; ya no busca enclaves socioeconómicos ni estabilidad entre sus filas, sino actualmente busca la renovación constante –tanto de la empresa como de la planilla–; es decir, busca una fluctuación permanente del régimen económico, donde nada es estable y todo se subyace a dictámenes del sistema, donde:

los salarios son cada vez más fluctuantes; el constante y acelerado perfeccionamiento de la máquina coloca al obrero en situación cada vez más precaria; las colisiones entre el obrero individual y el burgués individual adquieren más y más el carácter gende colisiones entre dos clases. (Marx & Engels, 1981, p. 28)

El papel del capitalismo es global, completo, total y va a ser imposible zafarse de él, no solo a nivel económico, sino a nivel de la superestructura, la cual le garantiza una permanencia y una difusión amplia en los diversos componentes del sistema global, y en el cual el obrero juega un papel pasivo en la producción. Esto lo podemos apreciar en el ejemplo que da (Zizek, 2011) con la empresa contemporánea Nike, la cual todo terceriza, tanto su producción material (a indonesos y centroamericanos), la distribución, el marketing, el diseño e inclusive su inversión, solamente le queda como permanente y estable la marca comercial “Nike”.

Por todo ello, Marx hace 170 años predijo la mundialización del capitalismo, el cual será un régimen que va a invisibilizar las relaciones sociales, donde la mercancía va a ocultar el régimen de poder, que se va a dar de manera amplia e invisible en todas las instancias de la sociedad, y en la cual:

Obliga a todas las naciones, si no quieren sucumbir, a adoptar el modo burgués de producción, las constriñe a introducir la llamada civilización, es decir, a hacerse burgueses. En una palabra: se forja un mundo a su imagen y semejanza. (Marx & Engels, 1981, p. 22)

En este mundo nadie podrá “escaparse” ni salirse. Es decir, el capitalismo al alcanzar la superestructura mundializó su ideología y lo ha hecho formar parte de la cultura de la población global. (Jameson, 1992)

Increíblemente, Marx describió el siglo XX y XXI en su manuscrito, esta mundialización del capitalismo y el fetichismo de la mercancía es un reto para la sociedad actual. Un reto en la que todos estamos involucrados querámoslo o no.

Reflexiones sobre la vigencia del marxismo en el siglo XXI
Este tema requiere de un estudio aparte, por lo que aquí solo daré unas breves reflexiones. Para buena parte del mundo, el marxismo fracasó cuando cayó el Muro de Berlín, de lo cual hasta ahora no se ha podido recuperar. Sin embargo, desde la reflexión académica y en especial universitaria este marxismo se ha reformulado y se han reconstruido ideas desde diversas disciplinas para buscar interpretar el mundo globalizado actual. (Vich, 2018)

A nuestro entender el postmarxismo recoge esta vigencia de Carlos Marx mediante un repensamiento radical de las condiciones culturales del capitalismo en la vida global del hombre. En la actualidad, vemos que muchos connotados pensadores toman los postulados de Marx para intentar comprender la compleja realidad social, por ejemplo, Zizek, Mouffe, Laclau, Jameson, Badiou, Baudrillard, Harvey, Ranciere y un largo etcétera. Estos intelectuales pertenecen a la élite académica y usan las lecturas de Marx para reinterpretar las relaciones sociales, el territorio, la cultura, los roles, los dilemas del capitalismo cultural en la actualidad.

El mundo actual vive en una infoxificación de las comunicaciones, convivimos diariamente con la incertidumbre económica y política, y el sujeto interpasivo se invisibiliza para convertirse es un agente que nos da el reflejo de una sociedad interconectada y abierta, cuando es todo lo contrario. En este contexto de un posmodernismo revisado (Jameson, 2012), las ideas de Marx sirven para determinar los alcances reales del capitalismo, nos permiten observar con un mejor panorama sus estrategias de avance y consolidación, asimismo abrir una reflexión en la cual el ser humano pueda convertirse en un agente.

El marxismo resulta atractivo ya que constituye un pensamiento dialéctico de la ciencia, es decir acepta las contradicciones y el cambio constante, en el cual, acepta su rol momentáneo y defiende el sentido permanente del cambio, lo cual se puede articular a todas las disciplinas como herramientas de innovación. (Rojas, A., Castro, L., Siccha, A., y Ortega, Y., 2019 y Gutiérrez-Gonzales, V., 2019)

Asimismo, es una perspectiva totalizante, en la cual se diferencia de las disciplinas académicas que se sustentan en la hybris del punto cero, por ende, se debe pensar en una transdisciplinariedad y una transculturalidad (Castro-Gómez, 2007). Además, el marxismo es una filosofía que une la teoría con la praxis, es decir, busca convertir a las personas en agentes de su cambio, por ello que resultó atractivo en muchos países en el siglo XXI. Adicionalmente, el marxismo ha producido una de las radiografías más completas de la sociedad moderna, ya que, al centrarse en el estudio del capital, ha podido explicar la totalidad del sistema económico y cultural de la humanidad. Finalmente, el marxismo se encuentra siempre en constante desarrollo, busca su constante mejoramiento y busca nuevas formas de desplegarse articulando diversos campos disciplinares, por eso que resulta tan amplio y diverso para muchos connotados académicos del mundo entero, tal como lo plantea Víctor Vich.

Conclusiones

Carlos Marx asume un papel humanista ya que se preocupó por el futuro evolutivo de la humanidad; por ello, propone una evolución cultural que optimice el desarrollo filogenético de la especie humana. Asimismo, Marx tuvo un papel científico relevante, ya que su obra póstuma buscó incansablemente desentrañar las dinámicas del capitalismo, en el Manifiesto es el rol que menos asume. Mientras que el Marx profeta a nuestro parecer es rol que mejor asume en el Manifiesto, ya que esa obra creada hace más de 170 años nos muestra la fase superior del capitalismo que ha dominado el mundo del siglo XX y XXI, en el cual, el consumo no solo será un tema económico o político, sino sobre todo cultural. Increíblemente Marx describió el capitalismo en su fase tardía que ha dominado el mundo contemporáneo. Actualmente, el marxismo se ha renovado en el postmarxismo y nos ofrece amplias herramientas que puede ayudar a potenciar nuestros sentidos investigativos, girar el rumbo de nuestras investigaciones y, sobre todo, darle una perspectiva sociocultural a todos los ámbitos del desarrollo científico. Por todo ello, consideramos que la obra el Manifiesto del Partido Comunista y el marxismo están más vigentes que nunca y urge releerlo, repensarlo y sobre todo articularlo a cada disciplina de la humanidad para generar esa transdisciplinariedad que propone los estudios culturales.

Agradecimientos

A Víctor Vich y Juan Carlos Ubilluz por sus luces en las clases de Postmarxismo, Psicoanálisis y Fundamentos Latinoamericanos de los Estudios Culturales en la PUCP. A la Escuela de Estudios Generales de la UNMSM por darme la oportunidad de compartir mis ideas. Asimismo, a la Escuela de Filosofía de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM por permitirme participar con la presente investigación en su coloquio “La juventud habla de Marx”, llevado a cabo en octubre del 2018.

Fuente de financiamiento

El estudio fue de carácter autofinanciado.

Contribución de los autores

Autoría única.

Conflicto de Interés

No hay conflicto de intereses a declarar.

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